Guardaparques: Primera línea de defensa de los bosques larenses

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Prensa Ecosocialismo (Minec) / Caracas, 16/05/2026.- En un trabajo anterior de los “Guardianes del agua en Lara”, se expone cómo las cuencas de Lara -especialmente la del río Tocuyo- sostienen la vida agrícola y el abastecimiento de agua del estado, mientras productores y especialistas alertan sobre los efectos de la deforestación, el cambio climático y la degradación de los suelos.

A través de testimonios y análisis técnicos, se muestra cómo la pérdida de cobertura vegetal incrementa las crecidas, altera el clima local y amenaza la seguridad de las comunidades, reforzando la urgencia de reforestar y proteger los bosques que alimentan estas fuentes hídricas.

En lo más profundo de las montañas larenses, donde nacen los ríos que sostienen a la región, los guardaparques se convierten en la primera línea de defensa del bosque. Su labor -hecha de vigilancia, memoria y resistencia- revela que la protección del agua no depende sólo de infraestructuras o planes, sino del conocimiento íntimo de quienes recorren a diario los senderos que mantienen viva la cuenca.

Guardaparques: Conocimiento que sostiene al bosque

La participación de los guardaparques es fundamental para el éxito del plan. Su conocimiento del territorio, de los suelos y de la biodiversidad, permite orientar las acciones de reforestación.

Yunifer Cedeño, guardaparque del Parque Nacional Dinira, jefe del sector Humocaro Alto, detalla el método de recolección de plantas por brinzales.

“Este consiste en ingresar al bosque para recoger las plántulas que nacen de las semillas caídas, las cuales tienen dificultades para desarrollarse debido a la competencia entre los árboles”, dijo.

Detalló que la recolección se realiza junto con sustratos del suelo para conservar los microorganismos presentes. “Luego las plántulas se trasladan al vivero, se colocan en bolsas para su crecimiento y posteriormente se reintroducen en el bosque natural. Este proceso garantiza la regeneración de especies autóctonas y fortalece la recuperación del ecosistema”, acotó.

En el Parque Nacional Dinira, también se aplican técnicas de propagación asexual para acelerar la producción de plantas destinadas a la reforestación. Gabriel Gil, guardaparque y coordinador de formación, explica que este método permite reproducir árboles y arbustos autóctonos, y también especies introducidas que se adaptan bien a las condiciones tropicales de la región.

Señala que “la técnica del esqueje es fundamental porque es una técnica rápida que nos permite reproducir fácilmente en viveros las estacas”, y menciona como ejemplo la morera, que se propaga mediante estacas de madera semileñosa mediante un corte a bisel en la parte superior y un corte recto debajo del nudo, punto donde se generan las raíces.

También destaca la chaya, un arbusto de fácil reproducción que sirve para consumo humano y animal, y que forma parte del segundo estrato en los procesos de sucesión ecológica inducida.

Gil afirma que, una vez preparada la estaca con varios nudos, se siembra en un sustrato suave compuesto por tierra negra, arena y materia orgánica, y se mantiene en vivero bajo riego regular y sombra parcial hasta que desarrolle raíces.

Antes de llevarla al campo, las plantas se exponen al sol para generar un leve estrés que facilite su adaptación al momento de la siembra, la cual debe realizarse en época de invierno para garantizar su supervivencia.

Parques nacionales: Guardianes de la biodiversidad y del agua

Por su parte, Liébano Lión, gerente regional del Instituto Nacional de Parques (Inparques) en Lara, informó que el estado cuenta con cuatro parques nacionales y seis parques de recreación, con 13 viveros comprometidos para el Plan Nacional de Reforestación “Chuquisaca”.

Indica que alrededor de 700 funcionarios, entre guardaparques y bomberos forestales, trabajan en la protección de estas áreas, tres de las cuales resguardan las cuencas altas del río Tocuyo. Añade que cerca del 70 % del agua que llega a los municipios proviene de estos parques, lo que resalta su importancia.

Igualmente, resalta el Parque Nacional Cerro Saroche, único por albergar especies vegetales del semiárido que no se encuentran en otras regiones, así como los parques Yacambú, Dinira y Terepaima, son esenciales para la conservación de la biodiversidad y la protección hídrica de la región.

El trabajo que se desarrolla en las cuencas altas del estado Lara refleja un esfuerzo sostenido por recuperar los bosques, proteger las fuentes de agua y fortalecer la relación entre las comunidades y su entorno natural.

Las voces de productores, guardaparques y autoridades, coinciden en la urgencia de actuar frente a los efectos de la deforestación y el cambio climático, entendiendo que la preservación de estos ecosistemas no es sólo una tarea ambiental, sino una responsabilidad colectiva que garantiza la estabilidad hídrica, la producción agrícola y la vida misma en la región.

La reforestación, asumida como un compromiso compartido, se convierte así en una herramienta esencial para asegurar el futuro de las cuencas y de las generaciones que dependen de ellas porque “La Vida es Primero”.

Prensa Ecosocialismo (Minec) / Keila Correa

Fotografías / Mariana Niño / Keila Correa

Contacto / ecosocialismoprensaoficial@gmail.com


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