Presencia del águila arpía es indicador de ecosistemas equilibrados

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Prensa Ecosocialismo (Minec) / Caracas, 10/04/2026.- Este viernes, se celebra el Día del Águila Arpía (Harpia harpyja), considerada una de las aves rapaces más grandes y poderosas del mundo, que puede tener una envergadura de un metro (m) de altura y los dos m con las alas extendidas.

Está presente en el sur de México, Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá (donde la distinguen como ave nacional), Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay y el noreste de Argentina.

Se estima que la especie es vulnerable a nivel mundial y se encuentra registrada en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, porque a diferencia de otros depredadores como su semejante las Águilas Reales, que pueden variar sus hábitos alimenticios con cambios de hábitat, las arpías no modifican su dieta y no son propensas a variar de lugar, lo que representa un riesgo vital.

La arpía está incluida en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites 2014), relativo a los animales con el mayor grado de peligro de extinción, y la prohibición de su comercio internacional con fines primordialmente comerciales.

La cabeza del animal es de color blanco, posee una cresta muy característica y llamativa, cuyo plumaje grisáceo se eriza a su voluntad y asemeja a la forma de cuernos. El dorso del cuerpo y las alas son negros. El plumaje debajo de las alas y del torso es blanco, y sólo el pecho en su parte superior está cruzado por una banda ancha negra.

Respecto a la cola, esta es negra y lleva tres bandas grisáceas. Tiene un pico curvo es muy fuerte, el tarso es grueso, sin plumas y de color amarillo claro. Además, posee unas garras muy desarrolladas, de hasta siete centímetros en el dedo posterior.

El macho, aunque es más ágil y rápido, es más pequeño que la hembra. Tienen una aguda visión y audición, que le hace un excelente depredador que alcanza velocidades de hasta 200 kilómetros por hora (km/h).

Las parejas de arpías requieren entre 45 y 79 kilómetros cuadrados (km2) de bosque para sobrevivir. Se reproducen cada dos o tres años, la hembra pone hasta tres huevos pero sólo incuba uno. Sus crías tardan entre 22 a 30 meses en independizarse de sus padres, un hecho que las expone fácilmente a los cazadores.

Construyen nidos enormes con palos que prefieren ubicarlos en las copas de los árboles que superen los 25 m de altura. El tamaño puede ser de 150 centímetros de ancho y hasta 80 centímetros de alto. Para lograrlo, recolectan más de 300 ramas, aunque continuamente llevan al nido ramitas verdes y frescas para mantenerlo limpio de parásitos e insectos.

Una baja densidad poblacional y tasa de reproducción (una cría cada dos o tres años), la larga duración de cuidado parental, poca tolerancia a modificaciones ambientales y ser depredador tope con necesidad de grandes extensiones de hábitat, la vuelven fundamentalmente vulnerable a la destrucción y fragmentación del hábitat.

El águila arpía es reconocida como un detective ecológico, cuya presencia en un sitio indica que todas las especies presentes en el ecosistema están en total equilibrio.

Prensa Ecosocialismo (Minec) / Michael Segovia

Contacto / ecosocialismoprensaoficial@gmail.com


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