MinEcosocialismo, 17/10/2026. El caballito de mar es una especie de pez que destaca por su fisonomía característica y su desplazamiento vertical, cuya presencia sirve como indicador para conocer el estado de los ecosistemas marinos.
El ingeniero Daniel Alkhouri, representante de la Fundación de Especies Marinas (Fundemar) en el estado Nueva Esparta, se especializa en la especie Hippocampus erectus, y aclara que, “a diferencia de lo que mucha gente cree, es un pez. Llama la atención por su cabeza con forma equina, razón por la que recibe su nombre. Es una especie muy particular por su nado vertical y, sobre todo, por su capacidad reproductiva”.
“La particularidad de su proceso reproductivo radica en que el macho es quien lleva las crías. La hembra deposita los huevos en la bolsa incubadora del macho, donde este los fertiliza, engendra durante un periodo de tres a cuatro semanas y finalmente da a luz”, detalla Alkhouri.
El especialista señala que esta especie requiere ambientes muy específicos para desarrollarse, “por eso es tan importante que las lagunas tengan las bocas abiertas para una circulación de agua adecuada y, sobre todo, la presencia de manglares, ya que los utilizan como sitio de anidación, protección y alimentación”, acotó.
“Son indicadores de la estabilidad del ecosistema porque son muy sensibles ante variaciones de temperatura, salinidad y disponibilidad de alimento. Al ser de nado lento y vertical, no se desplazan largas distancias para alimentarse. Por lo tanto, cuando falta alimento, la población empieza a mermar y ocurren mortandades”, añadió.
La especie es amenazada por la pesca ilegal debido a las propiedades curativas y afrodisíacas que se le atribuyen; sin embargo, se encuentra protegida bajo el Apéndice II de la CITES, (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) que regula y prohíbe su comercio internacional, permitiendo únicamente la comercialización de especímenes criados en cautiverio.
Repoblación en costas venezolanas
Para contrarrestar el impacto de la extracción ilegal y proteger la biomasa de la especie, en Venezuela se ha consolidado un plan de repoblación del caballito de mar desde 2022, enfocado principalmente en el Parque Nacional Mochima y la Laguna de La Restinga.
Las cifras de ejemplares liberados en el país reflejan esta progresión: en 2022 se liberaron 1500 ejemplares; en 2023, 2400; en 2024, 2600; y en 2025 la cifra alcanzó los 2800 ejemplares. Para este año se pretende incrementar esa cantidad.
Alkhouri destaca el trabajo desarrollado desde el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo a través del Instituto Nacional de Parques (Inparques), con acciones operativas que incluyen campañas de supervisión, vigilancia, monitoreo continuo y muestreos frecuentes de biomasa para evaluar el estado poblacional.
El ingeniero alerta sobre la amenaza que representan fenómenos climáticos como El Niño, con temperaturas de hasta 32 °C, insistiendo en la necesidad de “realizar mayores jornadas de vigilancia, adecuar la infraestructura de los parques nacionales en cuanto a transporte —embarcaciones y vehículos— para que la supervisión sea más frecuente, y mantener el foco en combatir la pesca ilegal”.
