Prensa Ecosocialismo (Minec) / Caracas, 17/06/2026.- Este miércoles, se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, con el fin de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos.
La fecha brinda una oportunidad para recordar que se puede neutralizar la degradación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones, con una firme participación de la comunidad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía” mediante una resolución aprobada en diciembre de 1994.
La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Está causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas. Este proceso no hace referencia al avance de los desiertos existentes.
El hecho se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobreexplotación y el uso inadecuado de la tierra, la pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.
La desertificación y la sequía son cuestiones que tienen una dimensión mundial y que afectan a todas las regiones del planeta. Es necesario que la comunidad internacional adopte medidas conjuntas para hacerles frente, en particular en África.
Este año, el tema del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía es: “Pastizales: Reconocer, respetar y restaurar”.
Los pastizales están entre los ecosistemas más extensos del mundo, y a la vez, entre los más desatendidos. Al cubrir más de la mitad de la superficie terrestre del planeta, desempeñan un papel vital en la seguridad alimentaria, los ciclos del agua, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia climática.
Adicionalmente, los pastizales sustentan la vida de alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo, incluidos numerosos pastores y pueblos indígenas, cuyo conocimiento y gestión han preservado estos paisajes durante generaciones.
Aproximadamente, la mitad de estos ecosistemas se encuentran degradados o en riesgo, lo que conlleva graves consecuencias para la seguridad alimentaria e hídrica, la biodiversidad, la resiliencia climática y los medios de vida rurales.
Sin embargo, ya existen vías de acción viables. Invertir en la gestión sostenible de la tierra y el agua, en una mejor preparación ante las sequías y en la restauración liderada por las comunidades puede contribuir a salvaguardar estos paisajes y a las personas que dependen de ellos.
Es el momento de reconocer el valor de los pastizales, respetar a sus guardianes tradicionales y restaurar estos paisajes para las generaciones futuras.
Prensa Ecosocialismo (Minec) / Michael Segovia
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