Chuquisaca: el decreto ecológico de Bolívar que inspira la Venezuela del futuro

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Prensa Ecosocialismo (Minec) Caracas, 08 de abril de 2026. El Decreto de Chuquisaca, redactado de puño y letra por el Libertador Simón Bolívar en 1825, es uno de los documentos más reveladores de su pensamiento avanzado sobre la preservación ambiental. En él, Bolívar reaccionó al brutal saqueo de minas, tierras y ríos, luego de tres siglos de despotismo monárquico, un sistema que devastó la naturaleza y exterminó poblaciones originarias para sostener la opulencia europea.

Este decreto expresa la madurez filosófica del Libertador y su comprensión de la naturaleza como epicentro de la vida. En una época marcada por la indiferencia ecológica, Bolívar se adelantó a los siglos, dejando una fuerza ética que hoy nutre la visión ecosocialista de la Revolución Bolivariana. Su respuesta al extractivismo colonial adquiere, en el presente, una vigencia singular frente a la lucha global contra el cambio climático.

Cronista adjunto de Caracas, Alí Rojas Olaya

El pensamiento ecológico de los Libertadores

¿De dónde nace este sentido de preservación en Bolívar? Según el cronista adjunto de Caracas, profesor Alí Ramón Rojas Olaya, “Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Andrés Bello mostraron una profunda conciencia ecológica y conservacionista, considerándose a Bolívar un precursor del ambientalismo en América Latina por haber promulgado decretos como el de Chuquisaca en 1825 para proteger bosques, aguas y suelos, influenciado por la visión naturalista de su maestro Rodríguez”.

El pensamiento de Bolívar, Rodríguez y Bello, se contrapone a la visión europea o estadounidense de 1825 —centrada en la explotación desenfrenada— y plentea un equilibrio entre el desarrollo humano y el respeto a la naturaleza.

Rojas Olaya sostiene que Bolívar y Rodríguez no solo buscaban la independencia política, sino también una soberanía basada en la protección de los recursos naturales. Por ello, decretos como los de Chuquisaca y Guayaquil fueron concebidos para resguardar fuentes de agua, bosques y suelos, promoviendo la reforestación mediante la plantación de un millón de árboles y el uso racional de la madera y las plantas medicinales, como la quina.

En materia de fauna, Bolívar también fue un adelantado. Prohibió la matanza de vicuñas y promovió su domesticación y trasquilado sostenible. Rojas Olaya recuerda anécdotas que ilustran esta sensibilidad, como el decreto del 5 de julio de 1825 en Perú, donde el Libertador ordenó proteger el aumento de las vicuñas y prohibió su cacería bajo cualquier pretexto.

El Decreto de Chuquisaca: una política ambiental pionera

El 19 de diciembre de 1825, Bolívar promulgó en Chuquisaca un decreto que establecía medidas concretas para la preservación de las aguas, el uso racional de los recursos hídricos y la conservación de los bosques. Todo ello, basado en un estudio minucioso para la época, de la realidad del territorio de la recién creada Bolivia.

A partir de este diagnóstico, Bolívar decretó: “(1) Que se visiten las vertientes de los ríos, se observe el curso de ellos y se determinen los lugares por donde puedan conducirse aguas a los terrenos que estén privados de ellas. (2) Que en todos los puntos en que el terreno prometa hacer prosperar una especie de planta mayor cualquiera, se emprenda una plantación reglada a costa del Estado, hasta el número de un millón de árboles, prefiriendo los lugares donde haya más necesidad de ellos. (3) Que el Director General de agricultura proponga al Gobierno las ordenanzas que juzgue convenientes a la creación, prosperidad y destinos de los bosques en el territorio de la República. (4) El Secretario General interino queda encargado de la ejecución de este decreto».

Este documento no solo revela la preocupación ambiental de Bolívar, sino también su comprensión estratégica del territorio como base de la soberanía.

El Plan Chuquisaca: proyectar el legado hacia el futuro

A propósito de esta iniciativa de hace 200 años, el Gobierno Bolivariano, liderado por el presidente Nicolás Maduro, anunció en diciembre de 2025 la creación del Plan Chuquisaca, un programa estratégico de arborización frutal y medicinal a escala nacional, que impulsa la salud preventiva y el bienestar colectivo. Esta política articula ciencia, saberes populares y organización comunitaria, proyectando el legado de Bolívar hacia el futuro.

La presidenta (E), Delcy Rodríguez, reafirmó la continuidad de este plan, en el que se ha orientado a que cada familia venezolana siembre al menos una planta medicinal y una planta frutal. La estrategia prioriza especies nativas como malojillo, toronjil, menta, orégano, sábila, mango, cítricos, guanábana, cacao y café.

El plan instruye la siembra en viveros comunitarios, universitarios y huertos escolares, acercando plantas curativas y nutritivas a los hogares. También integra la ciencia y los saberes populares en protocolos formativos que promueven el uso responsable de medicinas naturales, la prevención de enfermedades y prácticas integrales de cuidado de la vida.

Una ética espiritual de la siembra

Como parte del despliegue nacional del Plan Chuquisaca 2026, el ministro del Poder Popular para el Ecosocialismo, Alfred Nazaret Ñáñez, ha recorrido diversas comunidades en el marco de la Gran Misión Madre Tierra Venezuela, orientada a la siembra masiva de árboles frutales, medicinales y forestales.

“Sembrar árboles frutales, medicinales, forestales o energéticos es una idea de soberanía ecológica, alimentaria, de salud y también espiritual. Chuquisaca es una ética del espíritu. El hombre y la mujer que hacen ese viaje hacia la vida que da vida, hacia la semilla que germina y se convierte en árbol, cambian para siempre su relación con la naturaleza y consigo mismos”, expresó el ministro.

Asimismo, desde la asamblea del Congreso Estadal Ecosocialista en el estado Carabobo, afirmó que «este plan de reforestación está inspirado en Simón Bolívar, está inspirado en el decreto de Chuquisaca, firmado hace poquito más de doscientos años, que además sirve de inspiración para tener una mirada republicana, soberana, que vaya en armonía con la defensa de la vida».

Estas acciones están coordinadas por los ministerios para el Ecosocialismo, Agricultura y Tierras, Comunas, e instancias como Inparques, la Gran Misión Madre Tierra, la Misión Árbol, los consejos comunales, las comunas, los circuitos comunales y los comités ecosocialistas. Su objetivo: incrementar la cobertura vegetal, fortalecer la seguridad alimentaria, mejorar la resiliencia climática y avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sustentable.

Prensa Ecosocialismo (Minec) / Keila Correa

Contacto / ecosocialismoprensaoficial@gmail.com


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