Prensa Ecosocialismo (Minec) / Caracas 28/04/2026.- Este 28 de abril se celebra el Día Mundial de los Anfibios, con el fin de concientizar sobre la conservación de especies como ranas, sapos, salamandras y cecilias.
Más de un tercio de las mencionadas especies están en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat, enfermedades como la quitridiomicosis, contaminación y el cambio climático.
Los anfibios son vertebrados sin escamas, de piel lisa y húmeda, con membranas interdigitales que facilitan la natación. Pueden respirar de forma pulmonar o cutánea, dependiendo de la especie. Algunas, como ciertas salamandras, carecen de pulmones y dependen exclusivamente de la respiración a través de la piel.
Por su apariencia húmeda, su piel lisa y formas que muchas veces no encajan en los estándares de lo que suele considerarse “agradable”, los anfibios suelen ser rechazados e incluso generar temor en algunas personas.
Sin embargo, estas especies representan maravillas de la evolución, capaces de transitar entre el medio acuático y terrestre, y cumplen funciones esenciales para el equilibrio ambiental.
Los anfibios son indicadores de la calidad ambiental de los ecosistemas donde habitan, ya que su piel permeable los hace altamente sensibles a cualquier alteración del entorno.
Además, actúan como controladores biológicos, alimentándose de insectos que pueden transmitir enfermedades como el dengue, malaria y fiebre amarilla, lo que los convierte en aliados naturales de la salud pública.
Como puente entre los ecosistemas acuáticos y terrestres, estas especies también transportan nutrientes desde el agua hacia la tierra, contribuyendo al funcionamiento de cadenas tróficas y ciclos ecológicos.
Su piel altamente sensible los hace vulnerables a los cambios en el hábitat, especialmente a la presencia de agentes contaminantes como derrames petroleros, gasolina o agroquímicos.
Las citas sustancias alteran las características de los cuerpos de agua y suelos, para afectar el desarrollo de plantas y animales. En el caso de los anfibios, la contaminación ha provocado una disminución alarmante de sus poblaciones, lo que evidencia el deterioro de diversos ecosistemas.
En Venezuela, los anfibios se encuentran distribuidos en todo el territorio nacional. Hasta la fecha se han registrado más de 300 especies, agrupadas en tres órdenes: ranas y sapos, los más comunes y ampliamente conocidos, los cecílidos, anfibios sin patas, de aspecto similar a las lombrices y las salamandras y tritones, que se distinguen por poseer cola, a diferencia de ranas y sapos.
La presencia, diversidad y estado de conservación de estos animales reflejan la salud de los ecosistemas venezolanos, por lo que su protección es fundamental para garantizar el equilibrio natural y la sostenibilidad de los recursos.
Prensa Ecosocialismo (Minec) / Keila Correa
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