Prensa Ecosocialismo (Minec) / Caracas, 02-06-2026.- El ministro del Poder Popular para el Ecosocialismo, Alfred Nazaret Ñáñez, destacó este martes los avances del Plan Nacional de Reforestación Chuquisaca, una estrategia que impulsa la siembra de 10 millones de árboles en las cinco biorregiones del país, con el objetivo de restaurar suelos, proteger cuencas hidrográficas y recuperar ecosistemas degradados.
Durante su participación en el programa Primera Página, transmitido por Globovisión, el ministro explicó que los resultados de este plan deben comprenderse desde la lógica de los ciclos naturales. “Los ciclos de la naturaleza son autónomos; sin embargo, lo que hoy estamos plantando ya podemos empezar a verlo como un potencial que tiene que ver con la disminución de la huella de carbono”, afirmó. Recordó además que “Venezuela está por debajo de su producción de carbono, es un país absolutamente verde”, lo que refuerza la importancia de custodiar las áreas reforestadas.
Ñáñez señaló que el impacto visible de estas plantaciones comenzará a apreciarse en un período aproximado de cinco años. “En los próximos cinco años vamos a estar viendo el florecimiento ya de bosques, dependiendo también del tipo de árboles que se haya plantado”, indicó, subrayando que el proceso no se limita a sembrar, sino a garantizar el acompañamiento comunitario y técnico. “No se trata solo de plantar e irse del banco de tierra; se trata de plantar, quedarse en el lugar, alimentar y proteger ese espacio”, expresó.
El ministro destacó que el Plan Chuquisaca incorpora especies frutales, medicinales y forestales, priorizando criterios autóctonos y endógenos. “Toda reforestación tiene que ser una reforestación con criterios autóctonos… lo que se va a sembrar en oriente tiene que ver con el ecosistema de oriente, lo que se va a sembrar en los Andes tiene que ver con ese ecosistema”, explicó. Por ello, el plan inicia cada año con la recolección comunitaria de semillas durante el verano. “Recolectamos toneladas de semillas que dan un aproximado de poco más de 13 millones de unidades”, detalló.
Estas semillas son trasladadas a viveros donde se germinan, cuidan y fortalecen hasta alcanzar la etapa de plántula, momento en el que son llevadas a las jornadas de plantación durante el período de lluvias. El ministro resaltó que estos nuevos bosques no solo funcionarán como pulmones naturales, sino también como espacios de alimento y refugio para la fauna silvestre. “Van a ser espacios donde se van a restaurar ecosistemas para la fauna silvestre que ha sido perseguida o acorralada”, señaló.
En cuanto a la evaluación técnica del plan, Ñáñez explicó que se trata de un esfuerzo interinstitucional. “La evaluación técnica está a cargo del Ministerio de Ecosocialismo y todos los expertos ambientales, pero en este plan confluyen casi todos los ministerios”, afirmó.
Destacó la participación del Ministerio de Aguas, encargado de los mapas hídricos y la atención de las 15 cuencas priorizadas del país; del Ministerio de Educación, que impulsa la conciencia ecológica en niños y adolescentes; y del Ministerio de las Comunas, responsable del acompañamiento territorial para el cuidado de las plantaciones.
El ministro recordó que los 10 millones de árboles establecidos como meta representan el “pasivo ambiental” que el presidente Nicolás Maduro definió como compromiso contemporáneo del Decreto Chuquisaca, sustentado en la experiencia acumulada por la Misión Árbol, que este 4 de junio cumple 20 años.
“Esa doctrina de reforestación parte de un principio esencial: toda reforestación debe hacerse con criterios autóctonos”, reiteró.
El Plan Chuquisaca avanza así como una política ecosocialista de largo plazo, orientada a la restauración de los bosques, la protección del agua y la recuperación de la biodiversidad, en articulación con las comunidades y el Poder Popular organizado.
En cuanto a la prevención y control de incendios forestales, el ministro afirmó que el 99% de los incendios forestales son provocados por pirómanos o por fuego no controlado, lo que los convierte en un fenómeno humano más que natural y que a menudo supera las capacidades del Estado. Para combatirlos, el gobierno planifica desde el invierno estrategias preventivas para el verano, enfocadas en proteger parques históricamente afectados como Henri Pittier y Waraira Repano. Sin intervención humana, la reforestación no sería necesaria, ya que los bosques venezolanos presentan alta capacidad de autorregeneración.
Asimismo añadió que para las alertas tempranas de incendios forestales, se empleará una combinación estratégica: “se aprovechará el talento humano de las universidades venezolanas para inventariar bosques y diseñar planes de prevención, y se incorporará tecnología de punta global —específicamente inteligencia artificial y cámaras especializadas— para predecir incendios en zonas remotas. Esta sinergia busca anticipar los eventos del verano y capacitar mejor a equipos humanos y voluntarios”, afirmó.
El ministro exaltó las palabras de la presienta (E) Delcy Rodríguez al momento de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, “Ella dijo, vamos, Venezuela tiene derecho al desarrollo, el pueblo venezolano tiene derecho al aprovechamiento de sus riquezas. Y lo vamos a hacer con los mayores estándares internacionales ambientales, fueron sus palabras casi textuales”.
Las recientes reformas a las leyes de hidrocarburos y minas buscan garantizar el derecho soberano de Venezuela al desarrollo económico aplicando los más altos estándares ambientales internacionales.
El Estado asumió la gobernanza en zonas complejas como el Arco Minero para frenar la minería ilegal (garimpeiros) que contamina con mercurio. Estas leyes transfieren la responsabilidad ambiental a las empresas extractoras, ordenan el territorio, protegen cuencas hidrográficas y lugares sagrados, y procuran un equilibrio donde la generación de riqueza no vaya en detrimento de los derechos ambientales.
Prensa Ecosocialismo (Minec) / Keila Correa
Fotos / Harrison Ruiz
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